Una solución pensada para sociedades que valoran sus juntas como momentos serios y formales — pero que ya no quieren depender de boletas en papel, conteos manuales ni dudas sobre la integridad del resultado.
El sistema reúne a quienes participan en una junta bajo una experiencia coordinada. Cada rol ve exactamente lo que necesita ver — ni más, ni menos — y todos quedan sincronizados en tiempo real durante la sesión.
Desde la planificación previa hasta la firma final del acta, el sistema acompaña cada momento. El administrador controla los tiempos y los socios siguen el ritmo.
El registrador opera desde una tablet o computadora en la mesa de bienvenida. Captura los datos esenciales del socio que llega, opcionalmente toma una fotografía de su DUI, y el sistema genera al instante un código QR personalizado que el socio escanea con su teléfono para ingresar a la sala de votación.
El administrador prepara los puntos del orden del día antes de la junta y, durante la sesión, abre cada punto cuando corresponde y lo cierra para pasar al siguiente. Mientras tanto, ve en tiempo real cuántos socios han votado, cómo van los resultados, y quiénes faltan por participar.
El socio escanea el QR que le entregó el registrador y entra a la sala virtual desde su propio teléfono. No descarga nada. No crea cuenta. No memoriza contraseñas. Espera a que el administrador abra el punto y simplemente toca uno de tres botones: a favor, en contra, o abstención.
Una pantalla grande en la sala muestra el progreso de la junta en tiempo real: cuántos socios están conectados, cómo van los resultados de cada punto, y qué punto está actualmente abierto. Los nombres de los votantes individuales nunca aparecen aquí — solo los conteos agregados.
Una junta de socios no admite ambigüedades sobre la integridad del voto. El sistema fue diseñado desde su origen para que cada decisión pueda ser verificada, auditada y defendida.
Cada socio recibe un QR único que se vincula al primer teléfono que lo escanea. Compartirlo no funciona, evitando que terceros voten en nombre de alguien más.
Toda acción dentro del sistema queda asentada con su autor, hora exacta y resultado. Modificar un voto crea un nuevo registro sin borrar el anterior.
El acta final lleva impreso un código único que cualquier persona puede escanear más tarde para confirmar que el documento físico coincide exactamente con lo registrado.
Cuando el cierre se da por finalizado, el sistema produce un reporte completo y firmable que cumple con los requerimientos de auditoría mercantil y archivo histórico.
Al cerrar la sesión, el sistema produce automáticamente los documentos que su firma legal necesita para protocolizar la junta. Todos llevan código de verificación.
Documento formal con orden del día, resultados de cada punto y espacio para firma del presidente, secretario y notario. Lista para imprimir o firmar electrónicamente.
Listado completo de votantes presentes con su decisión por cada punto del orden del día. Reservado para registros internos y auditoría.
Cada documento generado lleva un código único impreso. Quien lo escanee podrá confirmar que el documento físico no fue alterado respecto al registro original.